Vaya a ver: Esto (no) es un testamento, en el ICTUS

Esta (no) reseña fue escrita por Rodolfo Panteón & Isabel Godoy

(Entran a la sala Espectador Bajo y Espectadora Larga junto a los demás espectadores. Encuentran sus asientos en las últimas filas)
ESPECTADOR BAJO
(Sentado a sus anchas)
Qué bonitas las butacas
ESPECTADORA LARGA
(Intentando que quepan sus piernas)
Y qué incómodas
(Una hora y media después. Espectador Bajo y Espectadora Larga caminan hacia su casa)
ESPECTADORA LARGA
La obra es igual a las butacas, hermosa e incómoda
ESPECTADOR BAJO
(Murmurando para recordar lo que dice)
Como la historia de Chile, o de los actores
ESPECTADORA LARGA
La valentía de desnudarse para mirarse al espejo, más encima ante los demás, de reírse de sí mismos y de su medio.
Es incómoda porque te exhorta a hacer lo mismo.

Maldito sea el arte que no te cambia, tengo escrito en este blog. Esto (no) es un testamento habla sobre ello, aunque hable de mucho más. Se trata esta vez de los actores y no del espectador en un ejercicio donde la transformación toma la forma del regreso. Al contrario de la corriente irremontable del pasado en El Gran Gatsby, aquí el pasado es el bote.

José Secall vuelve al invierno ruso, dos veces, para volver a Chile.

María Elena Duvauchelle vuelve al exilio en Venezuela para reencontrar a su familia.

Paula Sharim vuelve hacia su padre una y otra vez para encontrar a Paula Sharim.

Los tres, en el camino, rodean al espectador de una intimidad que viaja de ida y vuelta entre la infidencia de la historia de Roberto Poblete y el decoro de llamar militares a los milicos. Es una intimidad que inevitablemente regresa al espectador a la propia. Volver para apreciar, volver para caber.

ESPECTADOR BAJO
(La mira fijo y entrecerrando los ojos)
Chucha, a la belleza la contemplas y a la incomodidad te adaptas.
ESPECTADORA LARGA
O te vas. Te puedes ir mentalmente, te evades, te haces el sordo con el exhorto y no te va a pasar nada, pero si te vinculas, como nos pasó, te adaptas.

Para adaptarme, para caber, lloro con el tintineo que anuncia la transmisión de Radio Moscú, vuelvo a febrero de 1983 a una playa solitaria a los pies de una sierra solitaria en el norte de Chile junto a veinte primos, primas, tíos y tías que escuchan amontonados la radio Zenith al volumen perceptible más bajo posible. El carabinero más cercano está a más de cuarenta kilómetros, pero a los diez años entiendo que tenemos miedo.

Para adaptarse, la coautora de este texto vuelve a Santiago. Es 1986 y ha cometido la falta grave de teñirse el pelo, ser guapa y saber cuando es más inteligente que su interlocutor. A los dieciséis años es acusada por las monjas de su colegio, entre otras cosas, de ser lesbiana y satánica ante sus apoderados. Su padre se ríe de la superiora y le pregunta cómo puede ser que crea que él no conoce a su hija. Pero ya es tarde. Santiago será de ahora en adelante un cementerio gris, hostil y estúpido.

ESPECTADORA LARGA
(Sonríe un poco)
Qué manera de oírse pañuelos con la escena de Moscú. Los tres actores fueron muy valientes, pero esa parte era muy fuerte.
ESPECTADOR BAJO
Es raro que un hombre se abra así.
ESPECTADORA LARGA
No sé. Para la gran mayoría de las mujeres no es común, por ejemplo, hablar tan concretamente de alguien hermoso que se saca la ropa frente a ti.
ESPECTADOR BAJO
Puede ser. Como decían ellos, el teatro tiene que ver con repetir algo hasta que parezca que ocurre por primera vez.

Volver una y otra vez hasta que todo sea nuevo. Volver a la casa de la abuela. Volver a la calle más lejana por la que hayas caminado. Hablar otra vez con los vivos y los muertos en vivo, de memoria y en video. Volver al lugar donde estás ahora de pie. Esto (no) es un testamento logra exactamente eso y en el final nos cuenta algo que los espectadores a esa altura ya sabemos. Sea un teatro o una familia, sean los que están o los que vienen, vale la pena vivir volviendo.

ESPECTADORA LARGA
Tenía una honestidad que hace mucho no veía. No era más de lo mismo. Fue como ir al museo y que Van Gogh te estuviera esperando en la puerta para mostrarte uno por uno todos los Campos de Trigo. En poco más de una hora cambió mi fisonomía de Santiago.
ESPECTADOR BAJO
¿Algún ripio?
ESPECTADORA LARGA
(Sonríe, levanta las cejas y los hombros)
A lo mejor, pero fue como enamorarse así que no le veo ninguno.